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ESCOCIA.

El pueblo gaélico de Irlanda, que los romanos llamaron ‘Scotti’, probablemente llegaron a Escocia antes de 450 A.D. cerca de Dunaverty1, en la punta de Kintyre, en donde todavía queda una ruina.
En 563, Colum Cille (St Columba) vino a Dal Riata de Irlanda. Un predicador convincente, convirtió a los pictos al cristianismo. Fundó un monasterio en Iona que desde entonces ha sido un lugar espiritual
especial . Durante 1000 años, reyes de Escocia y Noruega fueron
enterrados ahí.

Iona muestra muchas reliquias de siglos de culto, como son las cruces celtas. En la Edad Media también era un centrode educación. El mundialmente famoso‘Book of Kells’ con su esclarecimiento espléndido probablemente se produjo en Iona en el siglo VIII.

En el año 843, el líder gaélico Kenneth MacAlpin unificó a los pictos y al pueblo gaélico y se convirtió en el primer gobernante de ‘Alba’, que comprendía la mayor parte de Escocia, al norte de Forthy Clyde. Desde entonces ‘Alba’ es el nombre gaélico de Escocia. La cultura de la gente gaélica se extendió por todo el país y se convirtió en la lengua del rey, la corte y la gente común.

El pueblo gaélico se estableció en Argyll (Earra Ghàidheal). que llamaron 'Dal Riata', en nombre de la tierra que dejaron. Al establecerse encontraron resistencia feroz de parte de los pictos. Durante su expansión para su seguridad dependieron de una cadena de fortalezas, llamada ‘dùn’. (Dunadd) cerca de Lochgilphead es un sitio clave que también incluye una escultura antigua de los pictos.

Durante mil años los celtas antiguos dominaron una extensa comunidad
de naciones pan- europeas. La importancia del lugar que ocupan en el desarrollo cultural, linguístico y artístico europeo apenas se acaba de redescubrir. Los dialectos celtas antiguos fueron los antepasados cercanos del galés y galéico modernos.

Los celtas disfrutaron la vida. La comida y los banquetes eran muy importantes en las sociedades celtas, y la hospitalidad generosa era una seña de nobleza. Esta tradición de hospitalidad todavía existe en las Highlands de Escocia.

La cultura celta se transmitía oralmente;los hechos históricos no se escribían sino que se memorizaban en forma de versos. La educación celta incluía temas tan diversos como religión y geografía, filosofía y astronomía. Los oradores celtas eran famosos en toda Europa, y los romanos los empleaban como tutores de sus hijos. En esta cultura avanzada, incluso el gobernante daba precedencia al Druid,quien era erudito, juez y bardo, al igual que sacerdote.

Escocia hoy.

Este país tiene contrastes espectaculares y una tranquilidad serena, es el hogar del águila, del ciervo salvaje y de gente cortés y hospitalaria. Las canciones gaélicas han celebrado nuestras montañas, páramos, lagos e islas durante más de mil años. Tienen un linaje antiguo, y son guardianes de una parte de la rica herencia celta de Europa. Esta es su historia. Es una historia de lealtad y traición, de alta cultura, desposeimiento y tragedia, y sobre todo de una nueva esperanza.

Actualmente, la cultura y la lengua gaélicas de Escocia están pasando por una etapa de renovación.
Con un principio modesto hace algunos años, se están desarrollando nuevas áreas de educación, arte, radiodifusión y negocios y está surgiendo una nueva generación de jóvenes que habla gaélico y tiene confianza en sí misma. Esta web está dirigida a darles una muestra de lo que Escocia Gaélica les puede ofrecer. Pero es sólo una muestra. Vengan y exploren nuestra historia, música, cultura y lengua por ustedes mismos ¡Nunca volverán a ser las mismas personas! Bienvenidos, o como decimos en gaélico Fàilte!



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Irlanda
Las leyendas irlandesas que se narran en el "Leabhar Gabhala Eireann", el "Libro de las Conquistas de Irlanda", cuentan las invasiones de los celtas a Irlanda por los denominados hijos de Milesio. Estas historias sobre el origen de los irlandeses han sido "interpretadas" de diferentes maneras, cuestión que ha provocado más de una disputa entre los historiadores, sobre todo por aquellos de origen inglés e irlandés, referida a la procedencia de los celtas de Irlanda. Los ingleses, con William Gandem a la cabeza, postulan que la invasión provino de Inglaterra -previamente llegados allí desde el norte Francia-. Los irlandeses, G. Keating y Edmund Curtis, dan diversos orígenes a la colonización céltica: directamente del norte o sur (de la parte atlantica) de Francia, de los Países Bajos y del norte de España. Todas esta discusiones tienen un evidente trasfondo político en donde cada bando presenta sus pruebas que avalan sus teorías.

Lo cierto es que se reconocen dos grandes migraciones celtas a Irlanda. La primera fue cercana al año 1000 a C -según otros autores fue por el 1300-. La segunda, en los siglos IV y V a. de C., y se duda del lugar exacto de su procedencia, las posibilidades son del norte de España, sur de Francia o de Inglaterra, norte de Francia y Países Bajos. Con respecto a la versión que postula al norte de la península Ibérica, más propiamente de Galicia, se han descubierto en Irlanda numerosas hachas iguales a las que aparecieron en territorio gallego, entre otros hallazgos que llaman poderosamente la atención. También por el lado de las leyendas hay coincidencias ya que se considera que Milesio era descendiente de Breogán, un legendario rey celta gallego, supuestamente el creador de la famosa torre de Hércules (ubicada en la ciudad de La Coruña) en las regiones que los romanos identificaban genéricamente como el Finisterre.

Irlanda permaneció como el único territorio propiamente céltico, ya que no fue conquistada por los romanos ni por otro pueblo. Cuando en el 423 San Patricio cristianiza el pueblo celta, se produjo el primer cambio -o encuentro cultural- importante en la isla desde su colonización celta: la aparición de monasterios con reglas monásticas propias y una iglesia independiente de Roma. Ambos aspectos generaron una notable actividad religiosa e intelectual. Estos monasterios se convirtieron en verdaderos centros culturales y educativos, desde donde salieron numerosos monjes y misioneros que recorrieron toda Europa, entonces arrasada por las invasiones de tribus germánicas. Muchos pueblos recibieron la influencia cultural céltica de los monjes irlandeses, porque ellos fueron quienes transcribieron todas las leyendas, mitos y leyes celtas que estaban bajo la tradición oral.

Desde fines del siglo VIII se empiezan a padecer los saqueos de los noruegos. Brian Boru o Boroimhe (941-1014), rey de Irlanda (1002-14) contuvo estas invasiones, venció a los escandinavos en Limerik y liberó su país de una nueva invasión en Clontarf (1014) aunque murió en esa batalla, transformándose un héroe de características míticas.

Enrique II Plantagenet, rey de Inglaterra y señor de media Francia -uno de los reyes más poderosos de su época -, aprovechando las peleas internas invadió el último país celta libre en el año 1172 y obtuvo del papado la "concesión" del pueblo irlandés y la soberanía de su Iglesia.

Una represión continua en todos los campos, político, cultural, social, económico y religioso, ejercieron los ingleses, con mayor intensidad en el siglo pasado cuando un millón de irlandeses murieron a causa de la hambruna a que fueron sometidos, que sumado a una fuerte emigración provocó un notorio descenso demográfico. En 1916, en momentos que Inglaterra peleaba la Primera Guerra Mundial, una nueva sublevación se llevó a cabo, que si bien fue derrotada, obligó al gobierno británico a reconocer la autonomía en 1921. Este fue el inicio de un camino que concluyó en abril de 1949 con la declaración legal de la República de Irlanda y tomó el nombre de Eire.
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Bretaña
Antiguamente se denominaba Armórica y fue ocupada por los galos, es decir los celtas, y recién conquistada por los romanos en el siglo I de nuestra era. Es la tierra de los famosos personajes de historietas, Asterix y Obelix, los guerreros galos invencibles.

Al igual que Galicia recibió varias migraciones de origen celta a lo largo de su historia. La más importante fue en el siglo V. Los britones y los córnicos emigraron de Cornualles y Gales como consecuencia de las invasiones de los anglos y de los sajones a Inglaterra. Se fusionaron con las antiguas tribus galas y conformaron los clanes Bretones, que terminaron por dar nombre a esta región.

En el siglo IX sus reinos autárquicos se unificaron en el liderazgo de Nomenoe (1087). Esto les permitió independizarse del dominio Carolingio y conformar, hacia mediados del siglo XI, el Gran Ducado de Bretaña, con capital en Rennes. Constituyeron una monarquía en conflicto con los soberanos francos, pero se unió a la corona francesa por los enlaces matrimoniales de Ana de Bretagne con Carlos VIII (1491) y Luis XII (1499) de Francia. La incorporación definitiva llegó como resultado de otro casamiento: Claude, hija de Ana y Luis XII, con el heredero al trono de Francia, Francisco I (1532).

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Isla de Man
Su población de origen céltico fue conquistada por los romanos por un período breve y luego fue colonizada por Irlanda, más tarde perteneció al Condado de las Islas del reino de Escandinavia para, finalmente ser cedida a Escocia por el rey de Noruega, junto con las Hébridas, en 1266. Posteriormente fue dominio de varias familias inglesas, hasta que pasó a la corona en 1765 y se incorporó en 1829. Actualmente está administrada por un gobierno nombrado por la corona inglesa. Posee un parlamento propio y un sistema judicial autónomo

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Gales y Cornualles
A fines del primer milenio los celtas introdujeron, en Gales y en Cornualles, la técnica del hierro del tipo de La Téne. Con respecto a la procedencia céltica existe un conflicto de historiadores similar al de Irlanda, en donde influyen poderosamente los aspectos políticos. Algunos lo manifiestan el origen en Irlanda o de una migración de la Galia. Otros postulan la dependencia del territorio inglés.

Parte del territorio fue conquistado por los romanos y se retiraron en el 410. Esta región se encontraba habitada por dos ramas britonas (el pueblo celta que dió nombre a las Islas Británicas). El cristianismo fue difundido por los monjes celtas irlandeses y adoptado en el siglo VI. Los clanes de pastores y granjeros sostuvieron luchas fronterizas constantes contra los reinos de la heptarquía anglosajona. De esa época viene la leyenda del rey Arturo y la Mesa Redonda, cuya capital Camelot proviene de Camulos, dios celta de la guerra. Se la ha situado en Cornualles, en el Somerset o en el país de Gales.

El rey Hywel Dda (910-950) unificó el país, codificó sus leyes y costumbres -serie de leyes jurídicas, religiosas e historia registrado en Laws of the Hywel Dda-, y otorgó protección oficial a los bardos, quienes habían de ser los propagadores de la cultura galesa. En 1282 el último rey galés, Llewelyn ap Gruffydd, fue derrotado y muerto por Eduardo I, quien por el Estatuto de Rhuddlan estableció en Gales el dominio inglés (1284) y en 1301 nombró a su hijo Príncipe de Gales (título que todavía llevan los herederos al trono de Inglaterra). El espíritu de resistencia se mantuvo en el campo, origen de numerosas rebeliones. La última gran sublevación fue la de Owen Glandower, que después de vencer a los ingleses en 1404 se proclamó rey, aunque tres años más tarde fue derrotado. Un descendiente suyo reclamó la corona de Inglaterra, Enrique Tudor y derrotó a Ricardo III en la sangrienta batalla de Bosworth (22 de agosto de 1485) dando fin a la Guerra de las Dos Rosas. En su hijo Arturo se cifraron las esperanzas galesas -que ya por su nombre honraba a un mito galés -. Sin embargo la muerte del anhelado príncipe (1502) frustró las ilusiones. Su hermano Enrique VIII incorporó Gales a Inglaterra, en 1536, cuando abolió la mayoría de sus leyes. La parte más importante de la nobleza se volcó hacia Londres. Gales se quedó con nobles de poca importancia y una gran masa de campesinos sin dirigentes. De esta manera los Tudor hicieron grande a Inglaterra y volvieron pequeña a su propia patria.

En 1914 la iglesia anglicana dejó de ser la oficial, y la iglesia calvinista metodista, muy nacionalista, se pudo desarrollar en libertad. En 1966 fue elegido Gwynfor Evans, el primer diputado nacionalista galés.
   
 
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ORÍGENES DE LOS CÁNTABROS

Tras señalar los límites y las características del territorio de los
antiguos cántabros, típico pueblo montañés asentado en ambas
vertientes del sector central de la Cordillera Cantábrica,
hemos comprobado que desde el punto de visa lingüístico se
detectan en la formación de este pueblo la superposición
de diferentes capas indoeuropeas, algunas de ellas de remota antigüedad,
que desmienten el pretendido carácter pre-indoeuropeo
que muchos auto-res atribuyeron a este pueblo:
En el territorio del que surgió el pueblo cántabro existe una
gran abundancia de topónimos y de hidrónimos correspondientes
a gentes indoeuropeoparlantes de tipo arcaico (los "antiguo europeos")
llegados a la Península Ibérica desde el otro lado de los
Pirineos en algún momento del segundo milenio a.C.
Hacia el 1.000 a.C., según consideran los lingüistas,
llegó otra capa de gentes indoeuropeas relacionables con
las lenguas preceltas que conservaban la P inicial e intervocálica.
Por último, superponiéndose a estos substratos,
llegan a Cantabria en la Edad del Hierro gentes que hablaban
una lengua celta similar al celtíbero, como evidencian diferentes topónimos,
onomástica de las estelas e incluso algunas inscripciones en celta
(inscripción de luliobriga y tésera de Monte Cildá).

Desde el punto de vista arqueológico el territorio cántabro
muestra su vinculación a la cultura del Bronce Final atlántico,
que se desarrolló tanto en la vertiente cantábrica
como en el norte del Valle del Duero desde el siglo XII a.C.
hasta el 900-850 a.C. Hacia los siglos VIII-VII a.C.
llegan por el Valle del Ebro grupos incineradores de
los Campos de Urnas, como prueban los materiales de una
serie de castros del Hierro I (Pico de la Campana, Baraones,
Monasterio, etc.) y las cerámicas acanaladas y excisas de
algunas cuevas. Con la entrada de estas gentes,
emparentadas con las de los castros de Álava y las
de Cortes de Navarra, seguramente comienzan a
cristalizar los cántabros como formación étnica definida.
Posteriormente, en la segunda Edad del Hierro, Cantabria
aparece plenamente integrada en la Cultura del Duero
propia del mundo celtíbero, tanto en la fase Monte Bemorio
(siglos IV-III a.C.) como en la fase de celtiberización (siglos II-I a.C.).
Por otra parte, según ha quedado demostrado frente a ciertas teorías
académicas locales, las gentes de la vertiente costera de Cantabria
pertenecían a esa misma Cultura del Duero
(castros de Caravia, Cueto del Agua, Alto del Cueto,
Los Agudos, CastilNegro, necrópolis del Puyo, etc.).

De acuerdo a estas evidencias arqueológicas y lingüísticas,
y siguiendo la teoría de Martín Almagro-Gorbea sobre la formación
de los pueblos atlánticos peninsulares, los cántabros serían gentes
pertenecientes a un viejo substrato indoeuropeo precelta de la
Edad del Bronce (los "antiguo europeos") que conservó muchas
características de su arcaica cultura. Al final de la Edad del Bronce
y en la transición a la Edad del Hierro tuvo lugar un proceso de
etnogénesis entre estas gentes y otros indoeuropeos que llegaron
por el Valle del Ebro (¿preceltas tipo "lusitano" o celtas arcaicos?),
para terminar de perfilarse como pueblo en la segunda Edad del Hierro
con las aportaciones culturales y humanas de los celtas de la
Meseta y del Valle del Ebro (celtíberos).

Reproducido del libro Los Cantabros antes de Roma, con autorización del
autor. Dr. Eduardo Peralta Labrador.
   
 
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ASTURIAS CELTA
Bordeada por la Coordillera Cantábrica, tradicionalmente la región
autónoma de Asturias ha conseguido mantenerse aislada e
independiente del resto de España. Después de que los moros
conquistaran gran parte del país a principios del siglo VIII, los
visigodos sobrevivieron en el Reino cristiano de Asturias.
El reino floreció hasta el siglo X y se convertiría más
tarde en el origen de la reconquista cristiana de España.
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Asturias está situada en la costa atlántica.
El Atlántico ha sido desde siempre nuestra puerta abierta a la comunicación,
al intercambio, el atlántico es nuestro mar.
Del Atlántico nos viene la niebla y la lluvia que da a nuestro paisaje ese
color verde. En Asturias como en Irlanda,
en Escocia y en otros países, es principalmente en el mar
que baña sus costas donde los celtas encuentran su sitio.

Un asturiano se siente en casa en una "fest noz" en Bretaña,
bebiendo sidra, comiendo crepes (nuestros frixuelos)
y bailando danzas unidos por los
dedos meñiques, todo es tan parecido…
Lo mismo ocurre si canta en Irlanda o escucha el sonido de una gaita
en un paisaje de viejas casas, montañas y bruma en Escocia.
Entonces, la nostalgia casi desaparece.



LOS ASTURES:SIEMPRE REBELDES

Así se denominaba el pueblo celta que dio nombre a la región de Asturias,
quienes junto a los cantabros, los galaicos y los vaceos se rebelaron
contra los romanos en una guerra -que duró desde el 29 al 19 a. C.-
en la que tuvo que intervenir el propio emperador Octavio Augusto.
Del campamento Asturica Augustas (Astorga)
salíeron sus legiones y sus mejores generales, Lucio Emiliano,
Cayo Furnio, Carisio. En el 19 a. C. el célebre Agripa,
finalmente, logró imponerse aunque el espíritu de libertad
estuvo siempre latente. Por ejemplo, cuando se sublevaron
contra Nerón en el 54 de nuestra era.
Por esa época se cristianizó el pueblo.

Luego de la invasión musulmana a la península ibérica en el 711,
los Astures, acaudillados por el noble Pelayo,
fueron los que iniciaron los 800 años de reconquista en el 718,
y derrotaron a los árabes en el norte de Aseura - Covadonga en el 722.
Pelayo fue proclamado rey, pero su estirpe se extinge pronto
–con la muerte de su hijo Fáfila- y ocupa el trono Alfonso I (739-757).
Un descendiente, Alfonso III, trasladó la capital de Oviedo a León,
dando origen al Reino de León, que posteriormente
formó parte de Castilla y luego de España.
     
   
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Galicia
En Galicia algunos autores hablan de una población aborigen protocéltica (de origen común a los celtas) que el famoso arqueólogo e historiador Florentino López Cuevillas los denomina "Oestrimnios" que fueron conquistados por los celtas Sefes o Serpes, pueblo que ocupó Galicia y Portugal y que poseían como tótem la serpiente. Serpes en griego quiere decir serpiente, con esto vemos lo que parece una característica céltica: el nombre con el que finalmente son recordados proviene de otros pueblos. Con los Serpes se introduce en esta región la cultura de la Urnas de Vlenden-Bennghardt (una variante de las Urnenfelder), más adelante con la tribu de los Paledones se incorporó la de los castros.

Pero el desarrollo celta en Galicia fue interrumpido por la marcha de las cáligas -el calzado militar romano -, que para ese entonces ya habían pisoteado las cabezas de numerosos pueblos. Las legiones romanas penetraron en el territorio noroeste de la península ibérica, en el año 137 a. C., acaudilladas por Décimo -o Decio- Junio Bruto, proconsul de España Ulterior. Allí se encontraron con una manera de pelear semejante a la que enfrentaron en las Galias y en el norte de Italia, con igual fervor guerrero de sus hombres auxiliados por sus mujeres, los idénticos gritos de guerra (o aturuxos), armados con similares espadas hallstáticas de antenas, desnudos con sólo un cinturón y luciendo al cuello los mismos torques, protegidos con uno de los genuinos escudos celtas: la caetra y con el peculiar casco de La Téne. También tropezaron con el mismo símbolo áureo de siempre, de culto solar: el triskel celta, y la svástica de cuatro o más brazos, símbolo común a todos los pueblos célticos e indoeuropeos. El procónsul Bruto los denominó "gens bellicosissima".

Los romanos denominan a ese territorio Gallaecia (o pequeña Galia), al que consiguen dominar, en dos etapas, tras más de cien años de encarnizada lucha en el 25 a. de C. por Augusto. Después de la invasión de Decio Junio Bruto el territorio quedó dividido en dos partes: una que después se llamó Galicia bracarense y otra, al norte, que fue extraña a esa sujeción. La segunda conquista de Galicia fue dirigida por Julio César, en el año 61 a. C., nombrado pretor de España Ulterior. César buscaba nuevas campañas que aumentaran su prestigio militar y para ello recurrió a las deportaciones y asesinatos en masa hasta lograr su propósito.

Posteriormente pasaron y se establecieron numerosos pueblos que terminaron por configurar al pueblo gallego: los suevos, los visigodos, los árabes, las invasiones normandas y sarracenas, la integración -y también dominación- de los reinos leoneses, castellanos y finalmente el español.

Pero la historia, curiosamente, deparó dos nuevos aportes demográficos de origen celta. El primero para el año 550 de nuestra era, cuando llegaron al norte de Galicia centenares de refugiados Bretones (o Britanos), de las islas Británicas, que huían de la invasión anglosajona. Fundaron la ciudad de Britonia (o Bretonia, cerca de la actual Mondoñedo). Tuvieron un importante desarrollo, sus propios obispos entre los que se destacó el célebre Maeloc.

Un milenio después se produce la última migración céltica a Galicia que la emparenta aún más con Irlanda. En 1599 el Papa nombró arzobispo de Dublín al compostelano fray Mateo de Oviedo. A expensas del rey Felipe II el flamante arzobispo partió, de La Coruña, rumbo a Irlanda una expedición de 45 barcos, 3000 hombres, a la que siguió otra de 12 barcos y 800 hombres. Numerosos gallegos e irlandeses derramaron su sangre por la independencia de Irlanda, pero la rebelión fue derrotada por los ingleses. En 1607, cuando los jefes de las grandes casas o clanes, también llamadas "chieftains", O'Neill y O'Donnell tuvieron que rendir sus tierras al rey Jaime -o Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra-, se embarcaron rumbo al continente y muchas familias irlandesas son acogidas en Galicia, motivo por el cual causa sorpresa encontrar esos nombres, especialmente el último, en el norte de España.
     
   
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LEON:

A diferencia de Irlanda, esta es una de las naciones Celtas menos conocidas. Muchos no la consideran nación Celta. León es un reino hermano de Asturias. En la edad media, ambos reinos formaban la zona conocida como Astur-Leones, sin embargo su pronta unión con el reino de Castilla provoco que sus herencias Celtas quedaran un poco en el olvido. Castilla y León formaron, a lo largo de los años, a lo que actualmente conocemos como España.

Desde la etapa paleolítica, que sepamos. Datan del paleolítico superiorr, hace unos 40.000 años, los primeros rastros humanos que aparecen en Tsaciana y Valdeón. Del inferior, los hay en las proximidades de Salamanca. Tenemos pinturas rupestres, del arte francocantábrico, expuestas a las inclemencias, en farallones rocosos, como las de Sésamo, en Vega de Espinareda y las de Batuecas.

Del año 5000 al 2500 a.C. aproximadamente, se extiende el llamado período Asturiense, para toda la costa atlanto-cantábrica y la cordillera, a ambos lados. Se define por el uso de picos tallados de cuarcita, abundantes sobre todo en el norte y oeste del País, Leonés (donde después vivieron los astures, de ahí el nombre del período). Aquellos hombres, pues, estaban ligados a lo que hoy es Portugal y la cornisa cantábrica, desconociéndose cualquier tipo de lazo o relación con el interior de la Meseta, posiblemente entonces zona inhóspita, boscosa o pantanosa.

MONUMENTOS MEGALITICOS LEONESES.
No se conocen conservados monumentos de gran talla, pero el número y la diversidad de formas que adoptaron estas construcciones en tierras leonesas es abrumador. Sólo como ejemplo citaremos el texto del P. Morán "Memoria de excavaciones en dólmenes de Salamanca y Zamora". No existe comarca que no tenga alguno y hay localidades, como Almeida, que cuentan en su término con un auténtico círculo mágico (Ver "Sayago, al otro lado de la Leyenda", de R.M. Carnero). Se sabe que fueron destruidos dos importantísimos monumentos megalíticos: El "Sombrero de Roldán", en Pino de Oro, y el cromlech de Campo Sagrado (Rioseco de Tapia). Algunos han sido desfigurados, como la "Cruz del Rey don Sancho" (Zamora), que es un menhir.

Esta época megalítica transcurre entre el 2500 y el 1750 a.C. Los monumentos se extendieron desde el Mediterráneo hasta el Mar del Norte, siendo el País Leonés uno de los focos importantes.

Desde el 1750 hasta el 750 a.C. es la época del bronce, cultura poco conocida en nuestro territorio. Entre el 750 k, el 500 se producen las primeras invasiones de CELTAS y Hallstáticos. No parece que estos celtas fuesen mayoritarios en el País Leonés, pero sí lo fue su cultura. A los celtas mesetarios se les define como celtas de raza, pero aculturados; sin embargo, de los leoneses podemos decir que lo racial es discutible, pero la cultura era celta. A partir del 500 se construyen en territorio leonés los CASTROS, abundantísimos en todo nuestro territorio.